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No. 46 – Uruguay Olímpico, Paris 1924RUGUAY OLIMPICO, PARIS 1924

 


 100 AÑOS DEL PRIMER GRAN TRIUNFO DEPORTIVO LATINOAMERICANO QUE DESLUMBRÓ A EUROPA, A AMERICA LATINA, Y AL MUNDO DEL OLIMPISMO

 

Queridos amigos, familiares y lectores:

 

En el Estadio Centenario de Montevideo, Primer Monumento Histórico del Fútbol Mundial declarado por la FIFA, las cuatro tribunas que son coronadas por la Torre de los Homenajes, llevan unos nombres curiosos:  Colombes, América, Amsterdam, y Olímpica. 

 

Y hasta el día de hoy, cuando los relatores de fútbol uruguayos (otra invención y reinvención de ese país) nos cuentan en su recreación qué está pasando en el campo de juego, cuando juegan en el extranjero, nos dicen, por ejemplo, “el equipo celeste estará jugando del lado que en nuestro Estadio (porque en Uruguay se lo conoce así, como “el Estadio”, sin apellido), sería la tribuna Colombes”.  Y así cualquier uruguayo sabe que el equipo jugará del lado derecho hacia la izquierda; y si fuera del lado de la Tribuna Amsterdam, tendría al arquero o golero en el extremo izquierdo, y el equipo atacaría hacia el arco que está en el lado derecho. 

 

¿En qué otro país del mundo un relator de fútbol menciona ese dato, y como un código que se aprende desde que los niños comienzan a tener memoria e ir a un campo de fútbol, cualquier uruguayo sabe en qué lado estará jugando su selección, o su equipo de barrio?  Esto sólo ocurre en un país altamente futbolizado, donde los nombres de las tribunas rememoran hechos legendarios, donde las “barras” o “hinchas” (palabra también inventada en Uruguay, hace casi 100 años), y cualquier habitante de ese suelo no solo altamente, sino fundamentalmente futbolizado, entiende de qué estamos hablando.

 

“Colombes”, el nombre de la Tribuna que está a la derecha o en orientación Este desde la Tribuna Olímpica, refiere, precisamente, al sorprendente, asombroso y inesperado primer triunfo olímpico el 9 de junio de 1924 (que la CONMEBOL conmemora como el “Dia del Futbol Sudamericano”) de un equipo latinoamericano en una justa mundial, en el Estadio de esa localidad, cerca de París, que fue el principal estadio de fútbol de la selección francesa y de los eventos de fútbol en París hasta que, hace poco más de 50 años, cuando se inauguró el “Parc des Princes” (Parque de los Príncipes), el Estadio del Paris St Germain.

 

“Amsterdam”, se refiere al segundo triunfo olímpico consecutivo de la “Celeste” en la capital holandesa, en 1928, con los europeos ya preparados y listos para la revancha del paseo que les dio el pequeño país sudamericano en 1924, y que se coronó con una recordada final en dos partidos ante Argentina, el clásico rival rioplatense en fútbol, pero hermano en todo lo demás (y también en el fútbol: cuando Uruguay no juega, yo siempre voy por Argentina).

 

“América”, es la tribuna que recuerda al continente y a la Copa América, de la que Uruguay, en el momento de construcción de ese Estadio Monumental Centenario, en 1930, era el máximo campeón: 6 campeonatos ganados, y seguía.

 

“Olímpica”, es la tribuna que homenajea (y allí está la Torre de los Homenajes, que hemos siempre visitado con mi familia para tener una panorámica del Estadio y de la ciudad), a los triunfos olímpicos de 1924 y 1928, declarados por la FIFA y por el Comité Olímpico Internacional como los 2 primeros campeonatos mundiales organizados por la FIFA.

 

La historia que sigue y que pueden ver en el video que les comparto, es un excelente documental que cuenta, de una manera atrapante, las vicisitudes de ese Uruguay Olímpico, que hace más de 100 años hizo que los europeos descubrieran, estudiaran, copiaran y mejoraran, el “nuevo fútbol”, el que se jugaba en el Río de la Plata y en Sudamérica: un juego artístico, virtuoso, que daba espectáculo, y que significó la reinvención del proto-juego que inventaron los ingleses, que era un juego con posiciones estáticas, donde, como se menciona en el video, la pelota se movía de un lado a otro del campo de juego como si fuera una correa de transmisión industrial que pasaba por diferentes palancas.  

 

URUGUAY OLIMPICO, DISRUPCION DESDE LA SELECCIÓN

 

El Uruguay de 1924, era el país donde mi abuelo Olavo (si, por Olaf), era veinteañero, al igual que mi abuelo Santos; ellos vivieron todo ese espectacular ciclo ganador (irrepetible en la historia) con una Selección que ganó 3 copas mundiales y 7 Campeonatos Sudamericanos entre 1916 y 1935, y se mantuvo invicto en Copas Mundiales de Fútbol hasta la semifinal de 1954 (cayendo derrotado en un famoso alargue, 2-3 contra la máquina Húngara de Puzkas, gran revelación del Mundial de Suiza).

 

Esa Selección Uruguaya había sido pionera y disruptiva en muchos aspectos. El éxito y las innovaciones que llevó ese equipo de fútbol a la escena mundial tuvo un impacto significativo en el fútbol mundial.  Veamos algunos de esos aspectos:

 

  1. Primer equipo latinoamericano que compitió en Europa:  El equipo uruguayo de 1924 fue el primer país sudamericano que compitió en Europa, que se consideraba en ese momento “la meca del fútbol”.


  2. Primer equipo latinoamericano que ganó una medalla de oro olímpica en fútbol, siendo el primero no-europeo (incluyendo a Norteamérica) en lograrlo; esta victoria terminó de impulsar la popularidad del futbol en América Latina.


  3. Inventor de la “vuelta olímpica”: el festejo que desde el 9 de junio de 1924 realizan los atletas en todos los deportes de estadio, dando la vuelta alrededor del campo, saludando al público y recibiendo sus vítores, fue “inventado” por la selección Celeste de 1924, para agradecer, como se puede ver en las fotos y videos de época, la efusiva celebración de los espectadores por el brillante espectáculo ofrecido por la selección uruguaya.  Este fue un saludo a la afición presente y particularmente, a un pueblo deportivo enormemente educado como el francés, pese a que su equipo había sido derrotado sin excusas 5 a 1 en las fases semifinales de dicho campeonato olímpico por la selección Celeste.  


  4. Primer equipo que revolucionó la forma de jugar al fútbol, en los hechos, reinventando el deporte y cómo se jugaba:  La selección de Uruguay de 1924 presentó un juego mucho más moderno, profesional, y que representaba una disrupción innovadora respeto a la forma cómo se jugaba el fútbol en Europa, volviendo al fútbol un deporte de espectáculo, que daba gusto mirar (esto lo manifestaron con énfasis todos los periodistas europeos, aún los de los países vencidos). Las habilidades de los jugadores uruguayos en los pases, el dribbling, y las habilidades técnicas con o sin pelota en juego, fueron muy superiores a lo conocido en la época, y establecieron nuevos estándares en la forma de jugar.


  5. Rol en el establecimiento de la Copa Mundial de Fútbol FIFA (y por consiguiente, los mundiales): La dominancia y éxito de Uruguay en los campeonatos olímpicos de París en 1924, y de Amsterdam en 1928, jugó un rol crucial en la decisión de la FIFA de establecer su propio campeonato mundial de fútbol, siendo Uruguay el país elegido para organizar el torneo inaugural de 1930.


  6. Primer país latinoamericano en entender (y aprovechar) el valor del deporte y el fútbol como un gran “habilitador” y “enriquecedor” del capital reputacional y de proyección positiva del país: En el video que se acompaña, vemos como el legendario Ministro de Uruguay en varios países de Europa, Enrique Buero, logró que tanto Pierre de Coubertin, fundador de las Olimpíadas Modernas, como Jules Rimet, accedieran a aceptar, en base a los triunfos logrados, que Uruguay fuera ocupando espacios cada vez mayores en las decisiones de las organizaciones deportivas. 


    Y esto tuvo un enorme efecto en la prensa y en la curiosidad europea acerca del “pequeño país modelo” que tenía, por ejemplo, estas curiosidades:  un Ejecutivo bicéfalo (había roto el poder del Órgano Ejecutivo en dos módulos: un Presidente a cargo de las Relaciones Exteriores, Defensa e Interior, y un Consejo Nacional de Administración de 9 miembros, “a la suizo-uruguaya”, que rotaba sus presidentes, y estaba integrado por elección popular por las diferentes formaciones políticas, y tenía a cargo los temas de Hacienda Pública, Economía, Industria y Comercio, Obras Públicas, Trabajo y Seguridad Social; algo que lo hacía único en América y casi único en el mundo, con excepción de Suiza).  


    Este fue un modelo increíble de inclusión política democrática y de ejercicio republicano del poder, y de preparación tanto para quienes circunstancialmente estuvieran en el gobierno, como para quienes estuvieran en la oposición, en “escuela de administración de la cosa pública”, lo que es parte integral del gran experimento democrático uruguayo del siglo XX, que proyecta su halo y sombras de buena gobernanza y de hiper-integración y no exclusión de sus elencos políticos hasta el siglo XXI, siendo Uruguay, en el ranking de The Economist, consistentemente ranqueado como una de las 12 democracias integrales del mundo, superando a muchos (no pocos, sino varios) países de la OCDE. Mis compatriotas panameños dirían “¡esto es para ti, OCDE!”.


    Un pequeño “país modelo” que había sido pionero en establecer la ley de 8 horas en los contratos de trabajadores, la prohibición del trabajo infantil, y el divorcio por la sola voluntad de la mujer, el establecimiento  de uno de los primeros sistemas de seguridad social en el mundo, el sufragio femenino, y que era visitado por las grandes luminarias de la ciencia, la política, las letras y el arte de la época (tengo varios libros en mi biblioteca de las visitas a Uruguay de Einstein, Garcia Lorca, Nehru, y otros grandes reyes, presidentes, científicos, escritores, cineastas, e inventores estadounidenses, europeos y asiáticos del siglo XX).  


  7. La promoción del fútbol como “el” deporte global:  Al ganar las Olimpíadas de 1924 y 1928, el equipo de Uruguay demostró que el fútbol era un verdadero deporte global, no sólo confinado a las fronteras de Europa, lo que llevó a un incremento de la competencia internacional y los intercambios culturales y deportivos en las próximas décadas.

     

  8. La innovación uruguaya en el entrenamiento y la preparación:  contrariando al prejuicio que se tenía en Europa sobre los países de la periferia, el equipo uruguayo era reconocido por sus métodos rigurosos de preparación, que incluía un acondicionamiento físico exhaustivo, y planificación estratégica de los partidos, lo que estableció un precedente para los futuros equipos en el mundo.  Uruguay fue uno de los primeros países en el mundo en establecer la educación primaria y secundaria obligatoria para toda la población (en la década de 1870), y luego se extendió esta obligatoriedad a la educación física en todos los establecimiento públicos y privados de educación a niños y a adolescentes.


  9. Desarrollo del fútbol sudamericano:  La victoria uruguaya coadyuvó al desarrollo y el reconocimiento de la “escuela sudamericana de fútbol”, llevando a un aumento del respeto y la consideración por parte de Europa a la calidad del fútbol y el deporte sudamericano.


  10. Primer uso del sobrenombre “La Celeste”: la camiseta uruguaya fue la primera camiseta famosa en el mundo que fue conocida por su color y su sobrenombre.  Desde hace más de 100 años, en muchos lugares del mundo, cuando un fan o periodista deportivo se refiere a “la Celeste”, no hay que decir más: todo el mundo sabe que se refiere a la camiseta de la selección de Uruguay, o al equipo de Uruguay.


  11. Impacto cultural: el éxito del equipo, la selección deportiva más triunfante de cualquier país del mundo por dos décadas y con 10 campeonatos mundiales y sudamericanos ganados, tuvo un impacto significativo en Uruguay, fomentando el orgullo nacional y la unidad de sus habitantes, y estableciendo firmemente al fútbol como una parte central de la identidad uruguaya. 


    Todos sabemos que el primer color que conocen los bebés uruguayos es el celeste (desde las batitas de bebés, a las mascotas en las cunas, a las frazaditas, gorras o bufandas que se les ponen a los bebés recién nacidos cuando salen a la calle con sus padres en el duro frío invernal del Uruguay).  Y como le gusta decir a los uruguayos, entre las primeras palabras que aprenden los bebés, y que compiten con “Mamá”, y “Papá”, son “Gol” y “Pelota”.


  12. Inspiración y modelo para los jóvenes uruguayos y latinoamericanos: La selección de 1924 se volvió modélica para las futuras generaciones de futbolistas en Uruguay y Sudamérica, inspirando (como hoy lo hacen Messi, Cristiano Ronaldo, Mbappé), a los jóvenes atletas a seguir el fútbol como vocación y profesión.  


  13. Pionero disruptivo de la inclusión:  Uruguay fue el primer equipo en Sudamérica y en el mundo en incluir a jugadores de origen afro en sus selecciones de fútbol:  Una de las grandes sorpresas del Uruguay de 1924 (para los europeos) y del Uruguay de 1916 (para los sudamericanos) fue la de incluir jugadores afro-uruguayos (Uruguay no tuvo economía esclavista, por lo tanto siempre había sido un lugar de refugio de esclavos escapados, principalmente de Brasil y Argentina).


    Comenzando con Isabelino Gradín (inspirador del famosísimo poema “Polirrítmico a Gradin”, uno de los primeros poemas del futurismo de América Latina, creado por ese enorme peruano fallecido prematuramente que fue Juan Parra del Riego, que les transcribiré debajo, y que es hermoso leído en voz alta), y Juan Delgado, las figuras descollantes del Sudamericano de 1916, que ganó holgadamente Uruguay, y que generó un reclamo de los dirigentes de fútbol chileno porque la selección Celeste había incluido “extranjeros africanos” en su equipo.


    Este episodio está contado maravillosamente en “El fútbol a Sol y a Sombra”, ese libro fundamental e imprescindible que el buen amigo de mi Mamá, el gran Eduardo Galeano, escribió con esa fantástica forma de narrar y recrear que tenía en sus libros.  


    Pero en 1924, el primer futbolista globalmente famoso, el que fascinó a los franceses, el primer afro que fue campeón olímpico y mundial de fútbol, y el precursor de los Pelé, Eusebio, Didí, Djalma Santos, Pogba, Mbappé, era un afro-uruguayo: “la Maravilla Negra” (la “Merveille Noire”), el incomparable José Leandro Andrade, un jugador que deslumbró por su elegancia, prestancia, plasticidad atlética, estilo y caballerosidad (por respeto a los rivales, no festejaba sus goles).

 

Espero que hayan disfrutado, a través de este recorrido, que el fútbol es mucho más que un deporte, es un componente inherente de la experiencia humana del último siglo.  Así lo ha sido para mí desde mi más temprana infancia, y eso no ha inhibido para nada el jugar bien ese deporte, ni mi actividad intelectual, profesional, de negocios y de amor a la peripecia humana.

 

Los juegos olímpicos son una gran oportunidad para que la familia humana se pueda reencontrar y recordar que, por más que nos empeñemos en resaltar nuestras diferencias, vivimos en la misma casa, y somos parte de un mismo viaje por la historia.  Y los países pequeños pero amantes de la paz, como Panamá y Uruguay, podemos mostrar, enseñar y dar testimonio de que las periferias podemos ser efectivas y muy valiosas contribuyentes al encuentro de los pueblos y las culturas.

 

Los dejo esperando que disfruten esta historia, bellamente contada en este documental, y con el hermoso poema futurista del poeta peruano Parra del Riego:

 

POLIRRITMICO DINAMICO A ISABELINO GRADIN

Juan Parra del Riego, 1894-1925


Palpitante y jubiloso como el grito que se lanza de repente a un aviador, todo así claro y nervioso, yo te canto, ¡oh jugador maravilloso! que hoy has puesto el pecho mío como un trémulo tambor.


Ágil, fino, alado, eléctrico, repentino, delicado, fulminante, yo te vi en la tarde olímpica jugar. Mi alma estaba oscura y torpe de un secreto sollozante, pero cuando rasgó el pito emocionante y te vi correr... saltar...


Y fue el ¡hurra! Y la explosión de camisetas, tras el loco volatín de la pelota, y las oes y las zetas del primer fugaz encaje de la aguja de colores de tu cuerpo en el paisaje, otro nuevo corazón de proa ardiente, cada vez menos despacio se me puso a dar mil vueltas en el pecho de repente.


Y te vi, Gradín, bronce vivo de la múltiple actitud, zigzagueante espadachín del goalkeeper cazador, de ese pájaro violento que le silba a la pelota por el viento y se va, regresa y cruza con su eléctrico temblor.


¡Flecha, víbora, campana, banderola! ¡Gradín, bala azul y verde! ¡Gradín, globo que se va! Billarista de esa súbita y vibrante carambola que se rompe en las cabezas y se enfila más allá...


Y discóbolo volante, pasas uno... dos... tres... cuatro... siete jugadores... La pelota hierve en ruido seco y sordo de metralla, se revuelca una epilepsia de colores y ya estás frente a la valla con el pecho... el alma... el pie... y es el tiro que en la tarde azul estalla como un cálido balazo que se lleva la pelota hasta la red.


¡Palomares! ¡Palomares! de los clásicos aplausos populares... ¡Gradín, trompo, émbolo, música, bisturí, tirabuzón! (¡Yo vi tres mujeres de esas con caderas como altares palpitar estremecidas de emoción!)


¡Gradín! róbale al relámpago de tu cuerpo incandescente, que hoy me ha roto en mil cometas de una loca elevación, otra azul velocidad para mi frente y otra mecha de colores que me vuele el corazón.


Tú que cuando vas llevando la pelota nadie cree que así juegas: todos creen que patinas, y en tu baile vas haciendo líneas griegas que te siguen dando vueltas con sus vagas serpentinas.


¡Pez acróbata que al ímpetu del ataque más violento se escabulle, arquea, flota, no lo ve nadie un momento, pero como un submarino sale allá con la pelota...!


Y es entonces cuando suena la tribuna como el mar: todos grítanle: ¡Gradín! ¡Gradín! ¡Gradín! Y en el ronco oleaje negro que se quiere desbordar, saltan pechos, vuelan brazos y hasta el fin todos se hacen los coheteros de una salva luminosa de sombreros que se van hasta la luna a gritarle allá: ¡Gradín! ¡Gradín! ¡Gradín!

 

Feliz domingo “olímpico” a todos!  Alejandro Felix de Souza

 
 
 

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