No. 27 – El origen: La historia del “Primer país futbolizado”, El primer campeón mundial de futbol, y el que inventó algo más importante que el fútbol: “El amor al fútbol”
- Alejandro Felix de Souza
- 17 oct 2022
- 4 Min. de lectura

Como en muchas cosas relacionadas con el fútbol (y también “extra-fútbol”) Uruguay ha sido un pequeño país pionero. Con poco más de sus demográficamente estables (al menos en los últimos 50 años) 3 millones de habitantes, es, hasta hoy, el único país campeón mundial con menos de 40 millones de habitantes (el que le sigue es Argentina, el hermano rioplatense y rival clásico “desde el origen”).
Es también, como todos lo saben, uno de los países más altamente futbolizados del mundo, y el que inventó, sobre ese invento inglés, que era un pasatiempo aristocrático, “el amor al fútbol”: el primero que convirtió verdaderamente a este deporte en una afición de masas, como lo revela toda su historia.
En el video que veremos, el segundo de una serie que bucea en los orígenes del futbol y el inicio de la consagración del seleccionado uruguayo de fútbol como potencia, primero sudamericana, y ya en este capítulo, mundial, podremos vivir de cerca cómo se vivía el fútbol en la época de mis abuelos y bisabuelos en Uruguay y el mundo. En esa época, tanto en fútbol como en otros campos, se jugaba “por amor a la camiseta”, no había honor más grande ni satisfacción más importante que defender los colores del país, dejar “el alma en la cancha”, y traer los laureles de la gloria deportiva de regreso al país.
Eso lo vivieron, hace casi 100 años (98 para ser precisos) estos pioneros uruguayos que fueron los primeros latinoamericanos en traer un oro olímpico en deporte de equipos a la región, en el Estadio de Colombes, en las Olimpíadas de París de 1924 (en dos años, en la misma ciudad, se celebrarán los Juegos Olímpicos del Centenario).
Y luego, esa “ráfaga olímpica”, esos artistas que reinventaron el juego del fútbol (“jugaban a otra cosa”, como decía mi querido Eduardo Galeano), volvió a repetir en 1928 en los Juegos Olímpicos de Amsterdam, ratificando nuevamente en 1930, en el Primer Mundial de Fútbol organizado por la FIFA, su tremenda supremacía, que los llevó a seguir invictos en los mundiales hasta las semifinales del Mundial de Suiza en 1954. Hoy en día, es impensable que una selección de fútbol pueda tener una racha igual, sin conocer la derrota.
¿Cómo era ser jugador de fútbol hace 100 años, cuando casi todos eran obreros de la construcción, panaderos, vendedores de periódicos, empleados de oficina, cargadores de cajones en los mercados agrícolas, repartidores de hielo, y otros mil oficios en un fútbol que se debatía entre el amateurismo aficionado, y la transición a un deporte profesional? ¿Cómo se entrenaban los jugadores en la cubierta de los barcos en el largo viaje a Europa, cómo se preparaban antes de las competencias? En el siguiente video les comparto cómo se vivía el fútbol hace 100 años, de la mano de estos pioneros que nos llenan de nostalgia y nos transportan a una época donde el fútbol no era un negocio, cuando era un deporte de caballeros, cuando no había televisión, ni analistas, ni inteligencia artificial aplicada a la parte técnico-táctica, ni jugadores con “peinaditos”, ni “sponsors”, ni transmisión en vivo y en directo, ¡ni cambios cuando había lesiones! (los jugadores tenían que jugar lesionados hasta el final).
Por esto y por todas estas cosas, nada se parece a la forma en que los uruguayos viven el fútbol (porque fueron ellos, principalmente, los que inventaron el “amor al fútbol). Ningún otro equipo nacional tiene canciones de aliento que se remontan a 100 años (de hecho, las canciones de Uruguay son más viejas que más de la mitad de la existencia independiente de los países del mundo), ni más canciones dedicadas (más de 50, hasta donde conté), ni más libros escritos sobre la “mística celeste” (aquí les comparto unas pocas portadas de libros editados este año que fotografié hace una semana en la Feria del Libro de Montevideo -Uruguay es el país latinoamericano con la mayor producción de libros per cápita, y por tanto, seguro que también lidera en publicaciones sobre fútbol-.
Por eso, cuando un uruguayo está mirando y sufriendo con un partido de fútbol de su selección, hay un enorme peso de la historia, un palmarés de éxito que pesa muchísimo sobre los jugadores de la selección, y hace que ser jugador de la selección uruguaya sea uno de los desafíos más altos que pueda tener ningún deportista. Pero también, como cualquier jugador uruguayo a quien uno ve llorar en las victorias y las derrotas de su selección, ser seleccionado es un honor inigualable.
Lo mismo vale para el capitán de la selección uruguaya: como veremos en este magnífico discurso que da, al finalizar el video, José Nasazzi, el “Gran Capitán” de la selección uruguaya por más de una década gloriosa (1923-1936), hay “algo especial” que tiene un capitán de la selección uruguaya. Para empezar, un capitán de la selección uruguaya tiene igual o más cariño y respeto que un Presidente de la República. Y este, sabedor de que “tiene que darle la derecha”, en cada evento donde se encuentra con un capitán de la selección, entrega el rol central a quien centra la admiración de esa “comunidad espiritual” tan especial que se reúne alrededor del fuego sagrado que representa la divisa celeste.
Uruguay lleva el fútbol en su ADN (en ese país se bromea que después de “Mamá”, y “Papá”, la primera palabra que dice cualquier niña o niño uruguayo es “gol”, y esa puede ser una buena razón por la que sigue produciendo una enorme e inagotable cantera de talento, garra y corazón futbolero. A la “Celeste”, le puede ir bien o mal en los mundiales, pero, como todos saben, NADIE QUIERE JUGAR CONTRA URUGUAY. Es el país que vende más cara su derrota, no te deja tranquilo ni en paz hasta que el arbitro pita el final del partido.
Hoy comienza un nuevo mundial, y es ocasión propicia para homenajear, admirar y recordar al único país pequeño que lleva la representación de todas pequeñas geografías del mundo en este, que es el rey de los deportes. ¡Que viva el fútbol! ¡Que viva ese delicioso y verdadero opio de los pueblos, que distraerá al mundo en los próximos treinta días de debates, gritos de gol, lágrimas, ronqueras, sufrimientos, emociones encontradas, y noches sin dormir!
¡Que disfruten con sus familias este hermoso y emocionante video que nos mete de lleno en este mes de 32 ilusiones mundialistas!
Alejandro Félix de Souza



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