No. 21– Dantedi, celebrando a Dante Alighieri, el autor del poema más asombroso en la historia de la humanidad
- Alejandro Felix de Souza
- 27 mar 2022
- 3 Min. de lectura

Este mes de marzo, particularmente el día 25, se celebra el “Dantedì”, o día de Dante Alighieri, el gran poeta florentino de la Edad Media, y padre de la lengua italiana, fallecido el 13 de septiembre de 1321, hace 701 años. Curiosamente, el 25 de marzo no se celebra ni el nacimiento ni el fallecimiento de Dante, sino la fecha en que supuestamente el poeta inició el viaje de su vida contado en la Divina Comedia, que lo llevó a recorrer imaginariamente el Infierno, el Purgatorio y el Paraíso, en una obra maestra llena de simbolismos y metáforas, que representa verdaderamente un compendio de la cultura y el conocimiento de la Edad Media, tanto en lo religioso, lo filosófico, lo científico y lo moral.
La obra suma cien cantos, con un capitulo introductorio dedicado a describir la “crisis de la mediana edad”, con el famoso verso introductorio “Nel mezzo del camin de nostra vita”, y treinta y tres cantos para cada parte: Infierno, Purgatorio y Paraiso, mostrando algunos de los números sagrados:
El numero tres, símbolo de la Santísima Trinidad;
El numero cuatro que alude a los cuatro elementos: tierra, agua, aire, fuego;
El numero siete (suma del tres y el cuatro), que simboliza lo completo, pues suma lo divino más los cuatro elementos, y además, refiere a los siete pecados capitales, tan presentes en la mente de la Edad Media;
El numero nueve, que simboliza la sabiduría y la búsqueda de la virtud y el Bien Supremo;
El numero cien, símbolo de la perfección
Dante creó, para la Commedia (llamada después “Divina” por Bocaccio), la “terza rima”, un verso de tercetos endecasílabos de rima entrelazada o alterna, lo que le da a los miles de versos de la Comedia (en total son nada menos de 14,233 versos), ese carácter marcadamente musical.
Descubrí a Dante a mis quince años, en los programas de literatura de la espectacular enseñanza secundaria en Uruguay, donde, a esa edad, teníamos que hacer análisis de texto, una disciplina intelectual que me ayudó para el resto de mi vida, luego para el análisis político, económico, social, y de negocios.
El año pasado, por la pandemia, no pude cumplir mi sueño de poder estar en Italia durante las celebraciones del “Settecento”, pero va aquí mi homenaje a un poeta que, con una mente increíblemente adelantada a su tiempo, nos mostró en su monumental “La Divina Comedia”, casi cinematográficamente (y por eso la vigencia de algunos de sus personajes y tramos), todo un catálogo de vicios, virtudes y posibilidades en el carácter humano.
Algo que, siglos después, veríamos presentado en otras obras maestras que trazaban toda la complejidad y la vanidad de lo humano de los grandes consolidadores de lenguas europeas: Cervantes para el español en el Quijote, Shakespeare para el inglés y Moliere para el francés en sus obras teatrales, Goethe para el alemán en su Fausto, y Tolstoi para el ruso en algunas de sus enormes novelas épicas.
Una de las ediciones más celebradas de la Divina Commedia, que tengo en mi biblioteca, es la ilustrada por Gustave Doré, el gran ilustrador francés del siglo diecinueve que también graficó al Quijote. Aquí les comparto algunas de las más espléndidas laminas de los primeros cantos.
Y al pie del monumento a Dante, en una de las esquinas más emblemáticas de la ciudad de Montevideo, justo entre el emblemático y más que centenario edificio de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad del República, y de la Biblioteca Nacional, y frente al café Sportsman, donde tertuliábamos y arreglábamos el mundo en nuestros años mozos, les envío esta rendición en italiano, una de las lenguas que aprendí y amé en mi adolescencia, del inicio del famoso canto Tercero de la Comedia, cuando Dante atraviesa la temible Puerta del Infierno:
POR MÍ SE VA HASTA LA CIUDAD DOLIENTE,
POR MÍ SE VA AL ETERNO SUFRIMIENTO,
POR MÍ SE VA A LA GENTE CONDENADA.
LA JUSTICIA MOVIÓ A MI ALTO ARQUITECTO.
HÍZOME LA DIVINA POTESTAD, EL SABER SUMO Y EL AMOR PRIMERO.
ANTES DE MÍ NO FUE COSA CREADA
SINO LO ETERNO, Y YO DURO ETERNAMENTE.
DEJAD, LOS QUE AQUÍ ENTRÁIS, TODA ESPERANZA.
Estas palabras de color oscuro
vi escritas en lo alto de una puerta;
y yo: «Maestro, es grave su sentido.».
Que la disfruten!
Saludos de Alejandro Félix de Souza



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